domingo, 21 de agosto de 2011

Mi amiga con la que puedo sonreír.

Hace tiempo me hice una promesa importante. Ganarme una amiga con la que solo podía reír, nada de llorar, ni estar triste. Con ella pasaría mis mejores momentos, llenos de sonrisas. Yo prometí hacerle sonreír, y ella tendría que hacerme reír a mi, con cualquier cosa, con tal de hacernos felices una a la otra. Con mi promesa en la mano, seguí adelante. Busqué una amiga a quien le pudiese confiar mis secretos, y así desahogarme. Y a la vez ella podría hacer lo mismo. Parecía que la suerte me acompañaba. ¡Encontré a mi compañera de sonrisas! Luna. Le debo mil gracias. Por hacerme sonreír, como dije en mi promesa. Gracias. Por confiar en mi, y darme el cariño que necesitaba. Que te quiero muchísimo mi Luna.

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