sábado, 20 de agosto de 2011

Mejor amiga.



Te despiertas, por un extraño ruido. Giras la cabeza. Abres los ojos. Coges el móvil y miras la hora. Bah. Las 10.30.  Demasiado temprano. Lo intentas. Pero no puedes dormirte. Es imposible. El pequeño, pero molesto ruido sigue ahí. Te levantas de golpe. Subes la persiana. Y miras a la gente, con cara de sueño, a través de la ventana. Nada interesante. Hoy parece no ser tu día. Bajas al salón. Te sientas en el sofá. Te levantas. Vas a la cocina. Abres la nevera. Miras lo que hay. Y la cierras. Hoy parece que no hay nada en el mundo que te guste. Te sientas en una silla. Y te vuelves a levantar. ¡No sabes que hacer hoy!. Tienes hambre. Abres el armario donde están tus cereales favoritos, los de chocolate. Los coges y los dejas sobre la mesa. Abres la nevera y no hay leche fría, la que a ti te gusta. Abres el cartón de los cereales, sacas la bolsa y resulta que solo quedan cuatro cereales contados. ¡Pues nada, hoy no desayuno!. Estás de mala hostia. Cierras la puerta de la cocina de un portazo. Y mientras subes las escaleras, suena la melodía de tu móvil. Te están llamando. Corres hacia tu habitación. Lo coges. Contestas. Sonríes. No puedes parar de sonreír. Es tu mejor amiga. Te llama para hablar, para ver que tal estás y porque te echa de menos. Estás hablando con ella hasta la hora de comer. Son las 14.00. Le dices que la echas de menos, que la quieres y le mandas un besito. Cuelgas. Ella tenía llamadas gratis. Y ahora eres feliz. Por lo menos sabes que hay una persona, en el mundo, que te conoce muy bien y sabe como hacerte feliz. en todos los momentos. ¡Gracias mejor amiga!

No hay comentarios:

Publicar un comentario